sábado, 6 de abril de 2013

Disfruta no sabiendo lo que va a pasar

- No consigo saber cómo hacerla feliz. ¿Cómo se puede querer tanto a alguien y no saber cómo hacerla feliz?
- Entonces, ¿la quiere?
- Sí. Muchísimo.
- Pues, entonces, eso es lo único que importa.
- Pero mañana se va de viaje... Dos semanas... Y quiere que vaya con ella...
- Y si no volviera nunca más?
- ¿Qué clase de pregunta es ésa?
- ¡Vamos! Imagíneselo. Se despide de ella en el aeropuerto, ella sube al avión y no vuelve a verla nunca más. ¿Podría vivir con eso?
- No. No. No podría.
- Pues ya sabe qué hacer: quiérala y aprecie lo que tiene. Ámela mucho.



Dicen que en el amor siempre hay uno que quiere más al otro... ¡Oh dios mío! ¡Cómo desearía no ser yo!



If only

martes, 2 de abril de 2013

He puts the ass in Cass


- But I can carry you.
- You realize you kind of just quoted "Lord of the Rights", right?
- Come on, man. But it's the Rudy Hobbit, all right? Rudy Hobbit always gets a pass.

lunes, 1 de abril de 2013

I'm not afraid to...



Creo que si alguna vez tengo hijos y están disgustados, no les diré que la gente se muere de hambre en China ni nada parecido, porque no cambiaría el hecho de que estén disgustados. E incluso si otra persona lo tiene mucho peor, eso realmente no cambia el hecho de que tú tienes lo que tienes. Bueno y malo [...]. Quizá sea bueno poner las cosas en perspectiva, pero, a veces, creo que la única perspectiva es estar allí de verdad.

Las ventajas de ser un marginado

No buscaba buena literatura; sólo buscaba que alguien la entendiera. Puede que parezca irónico que te ponga como ejemplo a MCR tras su anuncio, pero hazlo otra vez. Aférrate a ellos. Fueron importantes cuando todo pasó.

domingo, 3 de marzo de 2013

And wouldn't it be great if we were dead?

¿Alguna vez te has preguntado cómo sería todo si tú no estuvieras nunca más? Si de repente te hubieras ido, ¿cómo reaccionaría tu mundo? Cualquier cosa que te imagines no será cierta. No hay nada romántico sobre la muerte. La pena es como el océano: profunda y oscura, y más grande que todos nosotros. Y el dolor es como un ladrón en la noche: silencioso, persistente, injusto. Pierde valor frente al tiempo, la fe y el amor.

OTH

martes, 5 de febrero de 2013

No soy mejor que los sucios monstruos que me rodean


Volví a casa con la sensación de una absoluta soledad. Generalmente, esa sensación de estar solo en el mundo aparece mezclada a un orgulloso sentimiento de superioridad: desprecio a los hombres, los veo sucios, feos, incapaces, ávidos, groseros, mezquinos; mi soledad no me asusta, es casi olímpica. Pero en aquel momento, como en otros semejantes, me encontraba solo como consecuencia de mis peores atributos, de mis bajas acciones. En esos casos siento que el mundo es despreciable, pero comprendo que yo también formo parte de él; en esos instantes me invade una furia de aniquilación, me dejo acariciar por la tentación del suicidio, me emborracho, busco a las prostitutas. Y siento cierta satisfacción en probar mi propia bajeza y en verificar que no soy mejor que los sucios monstruos que me rodean.

El Túnel, Ernesto Sabato

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Hoy me siento muy Descartes


[…] y donde he podido vivir tan solitario y oculto como en el desierto más lejano, entre la muchedumbre de un pueblo muy activo, más atento a sus asuntos propios que curioso de los de los demás […].

El discurso del método, René Descartes

martes, 2 de octubre de 2012

Alphaville.

Para las personas, los recuerdos son el combustible que les permite continuar viviendo. Y para el mantenimiento de la vida no importa que esos recuerdos valgan la pena o no. Son simple combustible. Anuncios de propaganda en un periódico, un libro de filosofía, una fotografía pornográfica o un fajo de billetes de diez mil yenes, si los echas al fuego, sólo son pedazos de papel. Mientras los va quemando, el fuego no piensa: "¡Oh, es Kant!", o "Esto es la edición vespertina del Yomiuri Shinbun", o ¡Buen par de tetas!". Para el fuego no son más que papelotes. Pues sucede lo mismo. Recuerdos importantes, otros que no lo son tanto, otros que no tienen ningún valor: todos, sin distinción, no son más que combustible. Y, ¿sabes? Si a mí me faltara ese combustible, si dentro de mí no hubiera esa especie de cajón de recuerdos, hace tiempo que, ¡cras!, me habría partido en dos. Y me habría muerto en cualquier rincón, tirada como un perro. Gracias a ese montón de recuerdos, valiosos o insignificantes según el momento, que van saliendo del cajón, puedo seguir viviendo, soy capaz de soportar esta pesadilla. Aunque a veces me diga a mí misma que ya no puedo más, los recuerdos me dan fuerza para seguir adelante. 

After Dark, Haruki Murakami