Cuatro años. Cuatro años y sigue pareciendo ayer. Cuatro años y sigue pareciendo mentira. Cuatro años y las lágrimas siguen recorriendo su rostro. Su vida era un camino hacia la nada. Su vida no tenía demasiado sentido. Se refugió en él. Pero él decidió marcharse, dejándola sola, dejándola atrás. Lo sigue teniendo presente. Día tras día, él clava su profunda mirada en la joven, dándole los buenos días, incitándola a seguir el camino que él no pudo recorrer. Y ella no puede mas que sonreir. Why so serious?
domingo, 22 de enero de 2012
sábado, 31 de diciembre de 2011
Need a lift to happy hour?
Las palabras quedan atrapadas en mi mente. Las palabras quedan atrapadas en su mente. Otro año más. Otro año menos. Un simple día comercial. Ya nada es como antes, cuando vivía allí, cuando la puerta se abría cargada de ilusiones y un kaixo! plagado de emociones inundaba la estancia. Ya nada es como antes, pero nada es peor. Dos mil once. Dos mil doce. Polvorones, mazapanes y familia. Un poquito de karaoke y un poquito de bingo. Apuntes, apuntes y apuntes. Ellas, sus canciones y su película favorita. Ya nada es como antes, pero todo va a mejor. Y está ahí, sentada, sonriendo. Lo intenta ocultar, pero lo ha notado. Lo intenta negar, pero su corazón lo sabe. Aunque las palabras queden atrapadas en la mente, las palabras están ahí.
¿Intentar hacer un resumen del año que se deja atrás? Todo era nuevo, todo era diferente. Estaba eso y eso otro. Y aquel lugar, y aquel otro lugar. Ese viaje, ese avión, ese autobús. El aire inglés, el aire madrileño, el aire vasco, el aire gallego. El perfume vasco y la colonia gallega.
Hoy, 31 de diciembre de 2011. Mañana, 1 de enero de 2012. ¿Qué es lo que cambia? Mientras tanto, permitidle sonreir por eso que queda atrás pero no olvida. Mientras tanto, permitidle sonreir por eso que va a llegar. Y, mientras tanto, permitidle que cene su infancia y adolescencia, que baile su música sin aglomeraciones y que se deje llevar por su película favorita, entre calor, promesas y deseos. Porque, lo siento, no se tomen el tiempo para sentir lo que yo siento.
viernes, 16 de diciembre de 2011
I need to find my way back to the start.
Adrenalina. Emoción. Nervios. Como abrir una bolsa de lays. Como romper el envoltorio de una tableta de chocolate. Quizás también chuparse los dedos tras acabar la bolsa de Doritos. Más aún que comer un petit-suisse sin cuchara. Levantar la persiana en un día de verano. Correr por la arena. Dejarse la garganta en el estadio de fútbol. Llorar tras un mundial de F1. Digamos también cantar a pleno pulmón con los cascos puestos. Como jugar a Pokemon. Ver Digimon. Escuchar la sintonía de Gárgolas. Hacer un karaoke de El Rey León. Por supuesto, hacer un maratón de El Señor de los Anillos. Como amar a V de Vendetta. Sin duda, enamorarse de El Joker. Acabar un puzzle. Dejarse llevar por Green Day. Cerrar los ojos y seguir a Bon Jovi. Sentarse en el estudio de radio. Coger una cámara. Golpearse los labios con el micrófono. Algo así como reciclar guiones. Un poquito de sentarse en la cafetería y dejarse llevar por un brainstorming. Esa sensación. La sensación de poner el árbol de Navidad. La sensación de reunirse. La sensación de quererse. La sensación de abrazarse. La de besarse. La de amarse.
domingo, 4 de diciembre de 2011
All my troubles seemed so far away.
Su vida planeada milímetro a milímetro. Ella sabe qué va a ponerse para ir a clase al día siguiente. Ella sabe qué va a comer ese fin de semana y guarda lo necesario. Sabe, también, lo que estará haciendo un día concreto del mes que viene. Las páginas de su agenda, completamente escritas, van pasando. Quién sabe si Nueva York o Alemania. Quizás Londres o Nueva Zelanda. Está ahorrando para comprarse eso que tanto desea. Y eso otro.
Qué irónico. Ha crecido. Ya no es esa niña a la cual su mamá la cogía en brazos de la cama antes de ir al colegio. Ya no es esa pequeña que se olvidaba de su comida por ver los dibujos. Nunca más.
Ni ha dormido, ni espera hacerlo el resto de su vida. Tiembla. Tirita. Quién sabe si es de frío. Una sonrisa irónica recorre su rostro. Y un suspiro. Ay, si él pudiera estar con ella. El giratiempos. Sonríe, esta vez sí, ante la situación. Quizás, la próxima vez que veas esa película... El viento revuelve su pelo. Roza su hombro con ese transeúnte. Entonces se fije en ello. Y pensar qué...
Sólo espera que nadie la juzgue. Sólo espera no decepcionarlas. Sólo espera... Bueno, ya lo veremos.
domingo, 6 de noviembre de 2011
I'm in the middle of nothing.
No sé si empezar esto con un hola, con un qué tal, o directamente voy al grano. Tampoco sé hacia dónde. No sé ni siquiera qué quiero decir. Y realmente a nadie le importa. Menos a ti. Lo sé, da igual. Han pasado varios años desde aquella vez. Recuerdo todo lo que ocurrió. No te culpo, ¿sabes? Ya ni siquiera sé si he sido yo la causante de todo. Ya no sé nada. Pero sigue doliendo. Sé que esto no lo sabes, pero fue la primera y última vez que lloré delante de ella. Y que desde entonces estoy rodeada de gente, pero me encuentro sola. Paso, da igual, esto es una mierda. No sé ni qué pretendía con esto. No lo he conseguido. Como tampoco conseguiré todo lo que me proponga. Gracias a ti. Ya no lo sé. Sólo que te echo de menos.
sábado, 5 de noviembre de 2011
Cinco de noviembre.
- ¿Cómo puedes haberte convertido en una persona tan importante para mí cuando no sé casi nada sobre ti? No sé dónde naciste, quiénes son tus padres o si tienes hermanos. Ni siquiera sé qué aspecto tienes.- Hay un rostro debajo de esta máscara, pero no soy yo. Esa máscara no me representa más que los músculos o los huesos que hay debajo.
Corre. Sal ya. No importa el aspecto que tengas. No importa cómo te encuentres, si llueve, si la gente se interpone en tu camino. No los escuches. Sigue recto. Cierra los ojos y déjate llevar. Y, ahora que has llegado, cógelo. Sube, siéntate y piensa. Dos situaciones, dos caminos. ¿Y si no lo hubieras hecho? ¿Los ves? ¿Los ves ahí, sentados, bajo el amanecer? Son ellos, sí. No, no eres tú. Tranquilo, sólo es una visión. Al fin y al cabo, no lo hiciste, lo perdiste, la perdiste y chocaron. Una colisión. Volvamos al presente. No te preocupes, sólo ha sido un bache. Cuando llegue el momento... Bueno, no dejes que te domine. Ya sabes a lo que me refiero. Pasan las horas. Despiértate a su lado, despiértala con un beso y sonriéle. Ahora, sólo una cosa más: olvídate de cogerlo.
domingo, 9 de octubre de 2011
London, part V. The end.
Madrugar como todos los días. Joder, ¿nadie ha pensado traer las persianas a este mundo? Bueno, provisiones de hoy: con la camiseta de Fernando Alonso me basto. Recorramos el mundo adelante para encontrar un bar donde televisen la carrera. Maldita sea, cuarenta mil paradas de metro, paseos y paseos y ni rastro. Estos ingleses son muy cultos. ¿Ni una puta tele? ¿Y ahora qué hacemos? Dios, mira que yo no me puedo perder ni una carrera... Nunca ha ocurrido. Y nunca ocurrirá. Volvamos al hostal, corriendo, pitando, cagando hostias. Que me lo pierdo, que me lo pierdo. Y entras en la sala y ahí está. Ah, joder, sí. Fuck yeah. Y varios jóvenes de nuestra edad sentados mirando el televisor. De fondo se les escucha hablar en millones de idiomas. Tele estropeada. ¡DIOS NO! "Coño, ¿sois españoles?" Nosotras también. "Somos de Hamilton" Bah. "Y sois vascas majas" Y nada, a entablar amistad. Al día siguiente, en la puerta, uno de ellos me reconoció y me guiñó un ojo. Personaje adorable. Bien, carrera vista, no sin problemas en la televisión. Paseemos pues, no vale encerrarse.
Quiero ver a Squirtle, he dicho. Mira, a ese le pondré el nombre de Myrtle. Y tropecientas fotos. Y la puta vasca corriendo ella sola detrás de las ardillas. ¿Os he hablado alguna vez de mis tres años mentales? Paradas y paradas de metro. Y como soy una cerda, me manché mucho la camiseta. Toallitas húmedas. Es la clave. Caminar. Sácame aquí con esto de fondo, que se vea que estoy en tierras enemigas paseando este amor alonsil. Un grupo de italianos te para. Algo así como: "jshdk chi Alonso pichi sifd bambino". No sé qué me has dicho, pero mucho amor para ti. Guiño, guiño.
Siguiente y penúltimo día. Hay que acabarlo ya. Candem Town. Coño, aquí murió Amy y sin saberlo. Candem Town. Candem Town. Candem... Eres mi puta ruina. Bon Jovi, The Beatles, Green Day y su fucking mother. Mucho amor. Muchísimo amor. Mucho desperdicio. Gastar. Sin pensar. Gastar. Con amor. Vayamos a Abbey Road. Ay, cuánto amor. Ahora lo entiendo todo... es el único paso de cebra en estos mundos. Y pisar donde pisaron ellos. Y pisar donde pisaron millones y millones de famosos. ¡La avalancha que mató a Mufasa! Ahora... ¡al Callejón Diagon! Póngame una varita con centro de dragón, por favor. Bien, espero. Y de mascota... un gato, gracias. Señor, no se ría, estoy sacándome fotos junto a mi amigo Ron. Otro metro. Esos nos persiguen, qué mal rollo. Castillos. Ruinas. Y de vuelta al London Bridge. Sin perder las costumbres.
Último día. Hay que aprovechar. ¿Encontraremos hoy Hyde Park? Pues sí. ¿Es esto? Bueno... pues... decepción. Mira, unos caballos. Unos caballos mezclados entre los coches. Genialoso. Cojamos el metro y vayamos al centro. Hostia, hostia, hostia. Mira ese cartel. ¡ES LLORENTE! Tres años mentales. Una foto, una sonrisa, emoción. Y qué más da que la gente se te quede mirando. ¡ES LLORENTE, SEÑORES! Ahora cojamos un bus. Sin rumbo. El primero. Pero, por favor, que tenga la publicidad de Rupert y/o Harry Potter. Eso es imposible. Bueno, pues el primer bus... Ahí, arriba del todo, alante. Amor para todos. Y ahora vamos a Covent Garden otra vez, a cambiar divisas. Volvamos, es tarde, tenemos que dormir para madrugar y coger el avión... Metro y... ¡se para! El conductor habla. Como no me hables más lento no entiendo un cojón. Dios mio, nos va a arrollar el próximo metro. Dios mio, es hora punta. Dios mio, no respiro. Dios mio, será una bomba. Dios mio, me desmayo. Dios mio... veinte minutos infernales y volvemos a andar. Suplicio. No quisiera morir el último día. No, no, no. A casa. Hacer la maleta. Prepararlo todo. Mucho amor al aeropuerto de Londres. Mucho amor a todo el mundo. ¡Mierda! He perdido mi pinza del pelo en estos mundos. Cómprame ese separa-páginas de Rupert. Mierda, que no tenemos pounds ni ná. Avión. El Dragon Khan. Y se abre la puerta. Abrazos. Y, por supuesto, unos grandes bocadillos de jamón serrano, un buen plátano y un buen croissant. Al fin y al cabo, como la comida española no hay nada.
See you soon, England.
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