lunes, 28 de febrero de 2011

I am Sam.

All you need is love.
- Y Annie dijo que hay quien piensa que George Harrison quizá no podía escribir una canción, pero luego escribió "Here Comes The Sun" y dijo que es una de las mejores canciones del albúm "Abbey Road".
- George siempre fue mi Beatle favorito.

domingo, 27 de febrero de 2011

Blind love is true.


La persiana bajada. Aún así, algunos rayos de sol se adivinan provenientes de la calle. Ella está de espaldas, observando la pantalla de su portátil, con los cascos sobre sus oídos. En él, New York, I love you se está proyectando. Le hace soñar, le hace sonreir, le hace evadirse. Para la película. Esa historia, ese pequeño cuento le ha hecho daño. Se da unos segundos, unos minutos. Respira profundamente y sonríe. Decide poner esa canción, la que le ha acompañado en los últimos días. Dulce melodía. Se gira y mira hacia su cama.

Lo ve. Ahí está, destapado, semidesnudo, sólo con unos boxers, tendido sobre la cama. Los brazos se encuentran bajo su cabeza. Está despierto, mirándole, sonriéndole. Y ella se quita los cascos, los desenchufa y, Bed of Roses llena la habitación. Estás despierto. Él asiente. Le extiende su mano y le obliga a acercarse a él, se lo suplica. Ella se levanta en silencio de la silla, camina lentamente, retándole con la mirada. Se tumba sobre él, acariciándole el torso. ¿Estás bien? Ella aparta la mirada, sonriendo tímidamente, hundiendo la cabeza en sus hombros. No, no lo está. Sabe que no puede mentirle. The truth is baby you're all that I need.

Esa cama desecha. Esa cama vacía.

viernes, 11 de febrero de 2011

Jueves universitario.

Estómago vacío. Alcohol. Alcohol que recorre el estómago vacío. Sonrisas, bromas, gente. Primera cena. Alcohol que se adueña de todos y cada uno de los centímetros del cuerpo. Estúpida, estás conectada. Y él, sólo él al otro lado. "Estoy borracha". Y risas, risas, risas. Valor, mucho valor, demasiado. Un "quiero verte" disfrazado. Un "no quiero entenderte" real. Orgullo de una parte, sonrisa de la otra. Valor, otra vez, una vez más. Un "necesito verte" ya claro, de otra zona. Y, por fin, un "vamos a vernos". ¿Y si...? "Me sentiré mal". Pero, al fin y al cabo, promesas. Esta vez sí, promételo. "No lo prometo, lo haré". Un fin de semana. Un largo y bonito fin de semana por delante. Olvido. El alcohol comienza a ser expulsado, eliminado. Recuerdos vagos. Recuerdos que van cobrando fuerza, vigor. Recuerdos. Sonrisa. Ojos dilatados, iluminados.

Y ella relee una y otra vez el texto, intentando que no se noten sus faltas de ortografía. Sus faltas inundadas en alcohol. Sus faltas plagadas de esperanzas.

domingo, 30 de enero de 2011

Hoy, como siempre.



Qué ironía, ¿verdad? Él y ella. Ella y él. Dos polos opuestos. Dos adolescentes de diferentes sectores de la sociedad. Él empezó todo. Ella cayó. Ella terminó todo. Él cayó. Ahora los papeles han cambiado. Aunque intentan ocultarlo, juegan con fuego. Ella llora, le llama y él acude en su ayuda. Él está hundido, se lo cuenta y ella no le deja caer. Y dejan pasar el tiempo, lo dejan correr, marcharse. No son conscientes de que la vida es corta. Ni siquiera cuando se encuentran ahí, con Eros de fondo. Y promesas, miles de promesas. Caricias en la distancia, palabras no dichas. Planes de futuro. Pero los kilómetros se eliminan y ellos no hacen nada por hacer realidad lo evidente, porque, al fin y al cabo, se aman.

sábado, 22 de enero de 2011

Te amaré por siempre.


Yo viajo en el tiempo... De hecho, tú y yo somos amigos en el futuro,
cuando tú ya eres todo una señorita.

viernes, 21 de enero de 2011

Hola caracola.

Parón de película (Megavideo en mi pueblo. ¿Qué pueblo, señor?), parón de exámenes y aprovechando para desvariar/escribir. Sólo decir que me encanta esta bipolaridad que siento en épocas de exámenes: ahora apruebo, ahora no apruebo, ahora me saco la carrera en cuatro años, ahora no me la saco ni en veinte, ahora soy gilipollas, y ahora también soy gilipollas. Bueno, no, en realidad no me gusta esta bipolaridad. Bueno, a ratos quizás. A ratos también mola poner la música a tope, hasta reventar los altavoces, tumbarte en el suelo y sentir todo. ¿A ratos?

Sólo añadir que los diecinueve años son... ¿igual? Maldita infancia en la que todo era bonito y distinto. Cumplir años en enero es una mierdecilla (una puta broma/mentira/mierda/caca, hablando claramente, queridos). He aquí las razones:

Punto number one: siempre, absolutamente siempre, recibirás menos regalos, a pesar de lo que la gente diga (hijos de puta, aunque cumplais en julio también recibís regalos, ¿no? Sólo que no se os acumulan). Excusa de la crisis (incluso antes de que entráramos en ella. Oh, qué familia tan adivina tengo, que no divina. Bueno, eso también).
Punto number two: nunca, absolutamente nunca, te van a regalar lo que quieres. O no lo encuentran o no tienen tiempo, porque claro, párate a pensar que entre que piensan el regalo de Navidades, el de Reyes y el del cumpleaños... Nada, nada, no se puede. En serio es tan difícil de encontrar/pedir una camiseta de Marchena del Valencia. ¿EN SERIO? (Por cierto, querido, prepárate porque voy a ir a llorarte un poco cuando vayas a Coruña, que no puedo más con esta angustia).
Punto number three: llegas a una edad en la que ya no recibes nada o, en su defecto, sólo recibes maquillaje, perfumes, secadores, planchas. Perdona, ¿me ves cara de cuidarme? No, pues gracias.
Punto number four: el más interesante y decepcionante. ¿Queréis saber cómo me enteré de que los Reyes son quienes son (niños, los Reyes son los mejores)? Un miembro de mi familia me regaló un pantalón de chándal por los Reyes y la sudadera por el cumpleaños. Mi cara de: "Oh, wait, qué casualidad, ¿cómo lo has sabido?" Maldita sea.
Punto number five: enero molaba, hasta que te conviertes en una universitaria.

Megavideo dice que ya puedo seguir viendo la película. Necesito unas jodidas vacaciones. También necesito un poco más de surrealismo en mi vida, que en estas dos semanas he estado un poco desaparecida de más. Chuteeeeeeeeeees. Y qué mal sientan las siestas, dios santo. Santiago de Compostela, yo te maldigo. Sólo un poquito, porque en el fondo me estás empezando a caer bien.

domingo, 9 de enero de 2011

August Rush.

Sometimes the world tries ot knock it out of you.
But I believe in music the way that some people believe in fairy tales. I like
to imagine that what I hear came from my mother and father. Maybe the notes I
hear, are the same ones they heard, the night they met. Maybe thats how they
found each other. Maybe thats how they'll find me. I believe that once upon a
time, long ago, they heard the music and followed it.
You never quit on your music. No matter what happens. Because anytime something
bad happens to you, thats the one place you can escape to and just let it go. I
learned it the hard way. And anyway, look at me. Nothing bad's gonna happen. You
gotta have a little faith.